Compartir psicólogo ¿sí o no?

Especialmente cuando se trata de parejas o familias, me encuentro en la consulta con personas que me preguntan acerca de lo oportuno de que ambas partes acudan al mismo psicólogo si, por el momento, la terapia es individual.

«¿Es positivo o negativo que nos conozcas a ambos?»

«¿Sería mejor que cada uno tuviera un psicólogo?»

«¿Buscamos otro psicólogo cuando decidamos iniciar terapia juntos?»

Casi siempre, el razonamiento es: «sois personas, es imposible que  no os posicioneis«… Bueno, yo particularmente no termino de estar de acuerdo. Es cierto que podemos tener una opinión personal de lo que escuchamos pero NUNCA debemos manifestarla. De ninguna manera. De hecho, es nuestro trabajo hablar desde la objetividad y no desde la experiencia personal. Ahí reside la dificultad.

El objetivo de un psicólogo en terapia familiar o de pareja, es únicamente ser un medio. Una herramienta para, en la mayor parte de los casos, favorecer la comunicación eficaz entre las partes, por lo que las opiniones personales por nuestra parte están de más. Ayudamos dando pautas, no favoreciendo la balanza hacia uno u otro lado.

Para hacerlo más sencillo, la pregunta es: ¿mi psicólogo aceptaría llevarnos a ambas partes por separado y no transmitir información al otro? Es una labor del propio psicólogo hacer autocrítica y decidir si es capaz de llevar por separado a personas que tienen una relación de cualquier tipo sin trasladar NINGUNA información de manera verbal ni no verbal.

Otra cuestión es el tema de los debates morales. Si yo soy la psicóloga, y lo que me cuenta una de las partes, va en contra de mi moral  o sé que va en contra de la moral de la otra parte interesada (ej. infidelidades, críticas, mentiras…) ¿entonces qué? La respuesta es clara: ENTONCES NADA. Yo tendré que ser honesta con mis clientes, en cuanto a decidir si estoy preparada para llevar el caso con objetividad y ecuanimidad. Si no es así, entonces deberé comunicar lo oportuno de delegar en otro profesional de apoyo. Pero bajo ningún concepto, tomar parte o ir en contra del derecho de confidencialidad. La terapia individual, irá dirigida a que cada persona evalúe su situación particular, lo que percibe del otro y a la toma de decisiones pertinente.

En definitiva, cuando se trata de sesiones individuales, los psicólogos debemos actuar con cada usuario como si no conociéramos a su pareja u otro familiar aunque de hecho acuda también a terapia con nosotros. Los datos confidenciales dejan de serlo únicamente con la autorización de la persona.

¿os habéis preguntado esto alguna vez? ¿os surgen más dudas en este sentido?

ROCIO JOVER MARTINEZ
PSICÓLOGA CV 11179
669 516 962 · psicologa@rociojover.com

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