Ya no estoy gordo. Opinión.

A lo largo de mi andadura en el blog y el resto de redes sociales, me he empeñado en transmitir que la psicología es mucho más que escuchar a alguien sentado en un diván hablando durante horas y horas. La psicología es el estudio del comportamiento humano y cómo su modificación puede influir en la mejor calidad de vida de las personas. Pues bien, por aquí va la cosa en relación al mentado programa.

¿Han visto en alguna ocasión el programa «Ya no estoy gordo» de MTV? Confieso que yo varias veces. Es un programa que me parece muy interesante, y me resulta una evidencia de que la psicología está presente en cualquier ámbito de la vida. 

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Para aquellos que no lo conozcan, se trata de un programa cuyo objetivo es que jóvenes con sobrepeso trabajen, durante el verano de transición entre el instituto y la universidad, en alcanzar un peso saludable. Durante el proceso les acompaña un entrenador personal y profesionales médicos y de nutrición. Podéis acceder a los episodios a través de la web oficial de MTV España haciendo clic aquí.

A primera vista habrá quienes puedan juzgar que se trata de un programa que discrimina o tacha de reprobable a las personas en función de su peso. Me gustaría ir más allá de eso y opinar respecto a la labor profesional que se desarrolla desde esta plataforma. 
Creo que el éxito de un buen programa, de un buen profesional o de un buen artista es hacer parecer fácil lo difícil. 
Si lo que vemos es deseable ¿por qué nos resulta difícil replicarlo? El reto es trabajar determinados puntos clave más allá de hacer ejercicio o dieta.

Parto de la base de que los protagonistas recurren a la intervención por voluntad propia, nadie les insta a ello. Por tanto, se trata de un paciente con motivación para el cambio. Segundo, existe una necesidad real para ejercer el cambio y no sólo en los términos de aceptación social (que personalmente puedan parecer más o menos éticos) sino por la consideración fundamental desde mi punto de vista que a veces se nos pierde: calidad de vida y estado de salud

Es sencillo ¿existen indicadores objetivos de que la persona necesita intervención para el cambio? Más allá del «yo pienso, yo creo, yo me veo…», ¿qué indica el I.M.C.? ¿qué resultados arrojan los indicadores fisiológicos? ¿qué rendimiento es capaz de aportar el cuerpo del paciente? A esto me refiero. Si aquí, en cualquier otra parte del mundo, mis respuestas y las de cualquier otra persona son las mismas, solo entonces hablaremos de objetividad y de necesidad o no de tratamiento.

Resuelto este punto, quisiera centrarme en los datos que, personalmente, extraigo del programa. 
1. El ajuste de expectativas: El objetivo que se plantea al paciente es un objetivo real fruto de un estudio hecho por un equipo multidisciplinar basado en las características personales del paciente. Nada es aleatorio. Por tanto es un objetivo alcanzable  y que «baja a la tierra» al paciente en caso de que imagine un final distinto por exceso o defecto.
2. Instrucciones profesionales, claras y concisas, cuya realización se deposita íntegramente en la responsabilidad del paciente. 
3. Seguimiento profesional íntegro.
3. Estrategias de motivación constante: El entrenador o coach habla al paciente en términos de capacidad y confianza permanentemente. Lo cual no implica que el desahogo emocional vaya acompañado de la evitación del trabajo por mucho que este sea desagradable a corto plazo.
En uno de los episodios vi una estrategia para mantener la motivación interna que me gustó mucho: escribir notas cada día de cómo se sentía, una especie de diario emocional. Así en los momentos más frustrantes el paciente puede releer lo que sintió y deseó en los más pletóricos, y viceversa. 

Para concluir, solo tengo una gran pega. Me da la sensación que la pregunta omnipresente en el programa es ¿necesito cambiar mi físico para ser aceptado socialmente en la Universidad?, cuando creo que la pregunta omnipresente debería ser ¿necesito cambiar porque existe un riesgo real para mi salud? Me impresiona como cambia el enfoque según la pregunta del espectador sea una y otra.

En fin, son algunos de los motivos por los que este programa me gusta. Estoy deseando conocer vuestra opinión al respecto. 
Puntos favorables y desfavorables que identificáis de «Ya no estoy gordo». ¿Les gusta? ¿Les horroriza? Esta es la parte que más me gusta: es su turno de opinión!

Rocío Jover martínez
Psicóloga
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