Somatizar

La somatización consiste en la repercusión física de un problema emocional. Es decir, una o varias alteraciones de orden psicológico que se manifiestan a través de malestar físico (frecuentemente mareos, dolor de cabeza, malestar muscular, cervical, molestias gastrointestinales… entre otros).

Los trastornos somáticos aparecen frecuentemente asociados a trastornos de ansiedad. Ocurre que tras control por parte del médico de cabecera y de otros facultativos, el paciente es derivado a Salud Mental bajo el diagnóstico de ansiedad. Sin embargo, encuentro que a menudo la información de la que dispone es insuficiente o cuanto menos ambigua. 
Desconozco si en otras especialidades ocurre con frecuencia que el paciente no comprenda muy bien qué hace allí. A mí desde luego, no siempre, pero me ocurre y me pregunto si el problema es el desconocimiento, una vez más de la labor del psicólogo y psiquiatra, o la ausencia de una explicación tipo: «los resultados de las pruebas objetivas muestran normalidad por lo que sospechamos se trate de una patología somática.  Le voy a derivar a Salud Mental para valorar esto y en su caso trabajar habilidades de manejo de estrés/ansiedad/emociones». 
Por otro lado, el paciente que presenta cuadro somático de varios años de evolución a menudo está muy focalizado en el abordaje del síntoma (ej. el mareo, la dificultad respiratoria…) lo que dificulta que se centre en el reconocimiento y abordaje de la causa. No es extraño que este tipo de pacientes no se adhiera al tratamiento o que simplemente deje de asistir. Es lógico y entendible que tras mucho tiempo de sufrimiento físico, uno se resista a pensar que el origen de todo es una mala gestión del estrés o los problemas cotidianos, pero la realidad es esta e igual que los hay más susceptibles a la debilidad ósea, los hay más susceptibles a la somatización.
Como digo, insistir en mejorar el síntoma de forma aislada es lógico pero no resulta práctico pues es como si ante una gripe solo quisiéramos abordar la mejora de la fiebre: puedo aplicar, por ejemplo, paños de agua fría para remitirla pero volverá a reaparecer por el descuido de la causa que genera esa fiebre.

 vía

¿Te habías planteado que, por ejemplo, un conflicto familiar pudiera provocarte mareos? ¿o que el estrés laboral pudiera traducirse en dificultades de concentración o dolores de cabeza frecuentes?
Muchas gracias por vuestros comentarios y mails.

Rocío Jover martínez
Psicóloga
Sígueme en…

”twitter””facebook””rss”

One Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *